Tengo ganas de escribir. Será porque no me apetece ponerme a estudiar C++. No creo que el déficit de sueño, postura incorrecta y el dolor de cabeza remitente sean lo que me anima a pensar qué poner. Definitivamente mis pulsaciones no se van a esforzar por codificar una
clase. Aguantaré unos minutos más holgazaneando y luego tiraré de voluntad para
sobrecargar mi cabeza con
operadores.
¿Y el tema? otra vez me siento sin fuerzas como para intentar organizarlo. Ni siquiera lo tendría claro en un momento de lucidez, pero lo puedo intentar. Bebo otra cerveza que me ayude a aguantar unas pocas horas más, espero que pocas, aguardando una llamada de la que no tengo ninguna garantía. Es un buen comienzo, no como está escrito, pero vale para encuadrar ideas y emociones.
Comencemos; [aún no he ido a por la espumosa. Ahora vuelvo] lo haré por lo que han sido mis últimos pensamientos.
Sé que un día nos cruzaremos por la calle y yo la saludaré, esbozaré una «sonrisa feliz», que no podré esconder y que si lo necesitara me haría sentir tonto. Y ella me parará para preguntarme alguno de los típicos 'qué tal te va'. No podré evitarla; ya no vivirá lejos y además nos veremos ebrios en alguno de los 2 ó 3 bares decentes de [colección de botellas vacías en la mesa] Salamanca. Responderé como si la pregunta fuera al
abuelo que pasa, con un rígido 'bien' deseando que la conversación se quede ahí porque mi palabra, señores, ocultará la tensión que regalo tan desinteresadamente. ¡Qué triste lo presiento!. Puede que me equivoque, pero me conozco demasiado bien, o eso creía hasta que la conocí. Me ha enseñado mucho y ahora tengo que luchar con ese conocimiento.
¡Alguien tan importante y maravilloso reducido a un conocido que no quiero ver!
*Esta frase me recuerda la lectura de algunas bellísimas palabras de Nietzsche, que la mala fama (y la ignorancia de cortos e inquisidores) ha profanado*
Ella y yo quedaremos, nos sentiremos desconocidos y morirá mi esperanza embaucadora con, puede, algún polvo purificador.
Y volveré a los brazos de mi amante Soledad llorando y pidiéndole perdón.
Retrocedamos en la historia hasta dentro de unos meses. Habré acabado los exámenes y ella se habrá ido dejándome unas sábanas inquietas que me golpearán a traición en las noches. Ahí sentiré un nuevo tipo de soledad. No la de estar rodeado de gente que me parecía la más triste. Ahogaré mi pena en líneas de PHP y MySQL y apuntes de la inacabable carrera. Algún día de piscina, un poco de Travian y quedar con los amigos. Eso también ayudará. Pero lo que no me atrevo a estimar es cuánta de mi alma se habrá quedado y en qué la gastará. Pensaba que era un
quesito, pero 'va a ser que no' [me voy a liar otro cigarro mientras decido si renunciar a este texto] . Y en verano eyacularé impotencia a chorros como la que siento ahora con
el cosquilleo entre mis piernas. Me preguntaré [¡Vaya mierda de cigarro que me ha quedado!] dónde reposan las mujeres que merecen la pena.
Aún me quedan días para disfrutar de su [otra cerveza] calor, que envidia el sol y su piel que nunca me canso de acariciar. Me ha contagiado. No debería pensar en esto, ser optimista como esta mañana cuando me pedía que estudiara mientras ella dormía, como un ángel (soy un moñas) sugerente caido en un edredón rojo vida.
Estoy disfrutando de [otro cigarro] música que me descubrió; Unknown Pleasures, Joy Division. Pensé que me gustaría menos, pero tiene buen gusto. Subo el volumen para deleitarme con 3 vicios. Mañana miraré las letras.
Me entran ganas de llamarla. Atrapo un insecto con la mano. Me recuerda que antes mi hermana me tiró unos calcetines que cacé como mi yo de 16 años habría hecho; rápido y diestro. ¿Efecto secundario de dejar los
petas? Posiblemente. La cerveza nubla mis ojos ya caidos después de una jornada larga y guía mi interior. Estos segundos me han aclarado; la voy a llamar, pero más tarde. Que disfrute de la
fiesta rancia que ofrece mi ciudad.
Queda poco para acabar. Al final decidí continuar, lector al que dedico [la última. Ahora sí que hay un escaparate de vidríos. A estas alturas, las vocales bailan y las consonantes se quedan fijas en la barra moviéndose drogadas al son de la música. Tengo que repetirlo, pero la siguiente vez no corregiré sus danzas] mi cariño, dudando si titularlo como el reflejo de la inconsistencia de pensamientos inseguros sobre un [cigarro pa'l pecho por lo bien que lo he hecho] futuro incierto o llamarlo como pensaba en principio y como he mantenido para mostrar que sólo quería liberar mi narrativa inmadura.
La llamo. 'La persona a la que usted llama no está disponible en este momento'. Aprovecharé para mear antes de insistir. 'La persona a la que usted llama no está disponible en este momento'. Un mensaje y me voy a la ducha. Diluirá mi cara de muerto, aunque no tengo buenas experiencias de la ducha en estados parecidos a éste. Acabo de salir y aún no he tenido respuesta. Mi cuerpo está limpio y mi pelo, húmedo, más que antes deseando mostrar su tesitura. Pero mis ojos siguen vacíos enmudeciendo mi rostro.
Ale, basta ya de enrededar el tiempo. Si hay algo mal, no lo corregiré. Ahora toca vuelta al apasionante mundo de las clases, objetos y métodos. Ah, y los punteros, esas variables que me putean a menudo. Uhm, le falta algo. Probaré un toque de Active Directory para darle consistencia mientras remuevo la mezcla en mi cabeza. Lo tomaré en frío tal y como salga y no lo vomitaré. Mañana tendré diarrea y me vaciaré.Etiquetas: charrolandia, drogas, Eba, ella, ganas de escribir, música, yo