Soneto III [ viento ]
El que faltaba:
El aliento de esa boca humeante
nace embriagado de grises figuras,
que inhala aquella conciencia anhelante,
mezclado con dudas torpes e impuras.
El viento arrastra la nube asfixiante
que entra al pulmón abierto a conjeturas
y, ahogado en el recuerdo azuzante,
niega al ojo la verdad sin fisuras.
Medita con los aires que absorbiste,
laringe cruzada, rugosa, henchida,
busca, exhala los que apesten a injuria;
inventa en los consejos que cediste,
cuya oferta versada fue escupida,
venganza punzante que hunda tu furia.
Siento cada vez que lo leo que podría haberlo hecho mucho mejor. Quizá la próxima vez.
Ahora me dedicaré a escribir de otras cosas, o símplemente no escribiré las muchas ideas que me pasan por la cabeza y que desearía anotar en mi diario.
Creo que vuelve Soledad.